jueves, 11 de febrero de 2010

Señores en Londres: Highbury Corner

Highbury Corner, esa pequeña gran esquina situada al norte de Londres en la que si no vives allí o te estás alojando por la zona, no es que sea muy recomendable para salir de fiesta.
Cada noche es como jugar a la lotería, o a la ruleta rusa, según como le afecten a cada uno las consecuencias de una posible noche de fiesta desastrosa. Un día puedes ir a ver al hype del momento por tan sólo diez libras en el club Garage (o colarte gratis a través del bar de la sala), se trata de un garito patrocinado por una marca de bebida energética con unas dimensiones muy apropiadas para un concierto pero que deja demasiados huecos vacíos una noche de sábado. Es aconsejable frecuentar el bar a horas tempranas, al que se accede por otra puerta en la misma calle, y huir pronto antes de que te cierre el metro y puedas seguir la fiesta en otra zona más animada. Justo enfrente tienes la Highbury & Islington Station donde puedes coger la Victoria Line.
Por el contrario, puedes salir otro día y encontrarte vagando por las calles a las dos de la mañana, con la mirada perdida y sin saber muy bien dónde meterte. Buffallo Bar siempre es la mejor opción, música indie, ambiente acogedor, entrada a 4 libras y mujeres bellas, si tienes la suerte de que ese día se hayan alineado los astros y una fuerza sobrenatural las empuja hasta el local, dejando a sus amigas inglesas en casa viendo Big Brother.
Recordemos que, gracias a dios, en Londres vive gente de todas partes del mundo. Los señores con bigote garantizamos que este fenómeno astrológico sucede, pero hay que ir muchas veces hasta que un día por fin ocurre el milagro. El problema viene si esto te pasa el primer día que sales por la zona, ya que tropiezas una y otra vez con la misma piedra esperando que aquella noche legendaria en la que saliste por tu barrio se repita. Y no, no se suele repetir...
Aún así, en Buffallo también puedes encontrar conciertos que están muy bien, y de bandas que seguramente algún día saldrán en la mondosonoro, recuerda que esto no es tu pueblo de la Mancha, aquí un grupo de veinteañeros con greñas y pantalón pitillo que toca hoy en en un pub de cualquier barrio de Londres a cinco libras la entrada, dentro de un año puede estar en la portada del NME y tocando en Hyde Park frente a hormonadas y sudadas adolescentes.
Otro punto a su favor es que tienen San Miguel, por si te entra la nostalgia y te apetece hacer el gañan un rato haciendo la coreografía de su famoso anuncio "Por dónde va triunfa", aunque sea con una canción de los Smiths.
Por el espacio en la pista no te preocupes, aunque el local no sea demasiado grande tendrás de sobra, eso sí, lo del fondo es un espejo muy grande y no la puerta a otra sala de iguales características que la te encuentras, no intentes cruzarlo. Cierra a las tres y media de la mañana, si no te has ido antes de allí y sales al exterior a esa hora tienes dos opciones: ir a comerte un Kebab al Kebab City que se encuentra en la misma calle o irte a dar lo que te queda a La Piragua. En el Kebab City de madrugada solo les suele quedar de pollo, pero todos sabemos que el de ternera sienta peor cuando has bebido, asi que guay. Si no te gusta el de pollo comprátelo igualmente, seamos sinceros, a esas horas y en tu estado tampoco vas a tener el paladar muy fino y seguramente sea lo único caliente que te vas a llevar a la boca esa noche, si no lo haces y te acuestas sólo y con el estómago vacío te arrepentirás.
Si por el contrario todavía tienes ganas de seguir la fiesta lo que te queda es girar la esquina y coger Upper Street abajo, en la que aparte de encontrar un bonito Off license con latas de cerveza de todas las marcas king size a 1 libra, encontrarás el ilustre club colombiano de salsa y merengue "La Piragua", abierto hasta las 6 de la mañana.

Después de dar las buenas noches al portero en un perfecto español y pasar de él cuando te dice que la entrada son 6 libras, entras y te encuentras una zona oscura y algo taciturna con sillas y mesas en la que puedes adivinar a algunas personas a las que no se le ve muy bien la cara y tramando no sé sabe muy bien el qué. Al fondo está la barra, el Dj y la pista de baile. Lo único que te queda es pedir más alcohol, hacer el ridículo intentando bailar esos ritmos latinos para los que tu cadera no está anatómicamente preparada y pedirle al Dj alguna españolada que no tendrá. En ese punto es cuando debe y tiene que acabar tu noche, sal de ahí, vuelve sobre tus pasos y reza porque en el Kebab City aún quede de pollo...

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